El tipo de interés de los bonos catalanes aumenta en medio del nerviosismo por el referéndum de independencia.

Traducción del artículo de Thomas Hale publicado el 1 de agosto de 2017 en el Financial Times

Las tensiones han aumentando en el mercado de bonos catalanes, ya que las implicaciones potenciales de un referéndum de independencia a finales de este año comienzan a filtrarse en los precios.

El Gobierno regional de Cataluña ha votado para celebrar un referéndum de independencia el 1 de octubre, a pesar de que Madrid ha dicho que bloqueará la votación.

Los tipos de interés que paga la deuda regional catalana, que se mueven inversamente a los precios, han ido creciendo gradualmente a lo largo de los últimos meses.

Un bono con vencimiento en 2018 se cotiza un tipo de interés del 1,56 por ciento, su nivel más alto este año. A comienzos de julio, el rendimiento del bono era inferior al 0,9 por ciento (una subida del 73,33%).

“A medida que nos acercamos a la votación, es probable que veamos spreads más amplios respecto al bono alemán tanto en la deuda catalana como en la española, y que sólo se basará en la tensión de que se produzca la secesión”, dijo Matthew Cairns, un estratega de Rabobank.

El Sr. Cairns agregó que, a pesar de las expectativas de mayores tensiones en los próximos meses, el impacto ha sido hasta el momento “muy limitado”. Señaló que el aumento experimentado de forma generalizada por los bonos europeos se produjo después de un discurso pronunciado por el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, en Portugal, en junio.

Hay cerca de 6 mil millones de euros de bonos catalanes en circulación en 28 emisiones individuales, según Rabobank. El riesgo para los inversores a medida que se aproxima el referéndum es la perspectiva de una redenominación después de la independencia (al quedar Cataluña fuera de la UE y de la zona euro[1]). El sector bancario catalán proporciona una demanda significativa de deuda del gobierno regional.

Las esperanzas del Gobierno catalán para un referéndum son el resultado de un voto extraoficial anterior, realizado a finales de 2014, en el que participaron unos 2,3 millones de votantes, un 33% del posible censo electoral, de este tercio el 80% respaldó a un Estado independiente (es decir lo respaldo un 26% del censo total ampliado, puesto que habían participado mayores de 16 años y extranjeros residentes que, en un votación legal, no tendrían derecho a voto[2]).

En marzo del año pasado, S & P, la agencia de calificación, rebajó la deuda de Cataluña del “BB-“ a “B+” debido al “debilitamiento de la gestión financiera”. También citó “tensiones políticas” como factores que contribuían a su perspectiva negativa sobre la región.

En un informe publicado a finales de 2016, la agencia de calificación consideró que la gestión financiera de la región era “muy débil” y señaló un “desempeño presupuestario débil y una carga de deuda muy elevada”, aunque también se contabilizó como elemento positivo para Cataluña la fuerte recuperación económica y el apoyo financiero de Madrid.

“Dada la confianza de Cataluña en el apoyo financiero del gobierno central, el conflicto político en curso de la región con el Estado español sigue siendo un riesgo para la solvencia de ésta”, escribieron los analistas.

El Sr. Cairns señala la “manera técnica en que esto podría acabar”.

“Hay un argumento que dice que si Cataluña fuera un estado independiente, dado sus ingresos, que con el tiempo tal vez podrían tener viabilidad como país … pero constitucionalmente son una parte de España”, dijo.

El rendimiento del bonos del gobierno español a diez años se está negociando al 1,49 por ciento, por debajo de su nivel a principios de julio.

Los inversores sugieren que los cambios en las políticas del BCE podrían empujar los rendimientos a niveles mucho más altos en la zona euro durante el próximo año.

“Veo que los rendimientos terminan el año más alto que cuando comenzaron”, dijo Alex Dryden, estratega de mercado global de JPMorgan Asset Management. “No creo que los inversores estén posicionados para esto”.

[1] Nota del traductor

[2] Nota del traductor

Esta entrada fue publicada en Noticias de economía. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *